Friday, September 16, 2005

fumo puros

Fumo puros, dos por noche, y escribo lo justo
Para no morir de explosión interna.
Últimamente el humo se me embute en los ojos,
Y no escribo porque no me dan dinero.
Se me acabaron las historias felices,
Se me murió la salud y esa gracia que yo tenía
para bailar en la plaza del pueblo vecino, esos envidiosos.
Me despierto junto a un hombre
Que dicen que es mi marido.
No sé si me mienten, ¿por qué entonces ese gordo
No me cogió fuerte la mano cuando me dolía la rodilla?
Cuando bebo, muy de vez en cuando, lo juro,
Se me aparece un chico de no llega a la treintena.
Sé que es un amor que tuve, lo sé por el olor que desprende
Su cadera. Siempre me persigue ese espíritu,
Como si fuera la espina más peluda de una delicada rosa.
Lo sé porque cuando no bebo, en esas reuniones
De alcohólicos anónimos, una que nos escucha y aconseja
Ha descubierto en mi cerebro un tatuaje de un corazón roto.
Es muy duro que mis hijos me comenten, soñadores,
Lo famosa que yo podría haber sido,
Si no llega a ser por esas putas circunstancias y errores negros.
Es aún peor despertarse con un hombre
Con el cual tengo un pacto de sexo correcto
Que no habla mi idioma, que se cansa de abrir las ventanas
Y que es alérgico a las sonrisas. Admito que mi sonrisa
Es amarilla, pero él huele a mujer y no me quejo.
Admito que ya no tengo talento, pero tengo derecho
A hacer alguna tontería.
El problema es que cuando bebo, muy de vez en cuando, lo juro,
Pienso en Luis, en Carlos, en Juan, en Santiago.
Entonces me pongo a fumar, y lo daría todo por ser un caballo
Y no tener que seguir eligiendo pudrirme.

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