Tuesday, October 25, 2005

declaración de odio

un poema de una divorciada


Qué culpa tengo yo si eres lo que los revolucionarios critican,


Te quiero porque no me he decidido a buscar algo que no me convenga,
porque eres desagradablemente perfecto
para fotografiarte y tenderte en la pared de unos suegros ávidos de estabilidad
para su nena,
porque evitas hablar de tu padre que está muerto, como si no lo necesitaras,
tú siempre tan sucinto, no te explayas, te amo porque eres el hombre que más odia
profundizar, sorprenderme y ser pesado.
Te quiero porque resulta que no sé qué filosofía se me ajusta,
¿el amor llega, no existe, se busca como la comida, se acumula,
quién sabe, no es absoluto ni definitivo, por eso no ha de examinarse,
es la patología de los vivos? Te callas
esas cosas que aborreces de mis formas, de mis curvas, insultos,
obligatoriamente te quiero porque siempre me dices el mismo piropo: preciosa,
estás preciosa esta noche, como todas, mi vida.
Te quiero porque no me lees la mente,
porque no me compras libros de poemas, porque me mientes,
porque no entiendes, porque te escapas de mis lágrimas cuando llueve en invierno,
porque no me arrastras, porque no tienes fuerza ni iniciativa ni agallas,
porque no siento vértigo, ni límite, ni mareos,
te adoro porque ignoras cruelmente mis patadas suaves por debajo de la mesa,
porque eres cordial, afectuoso, tierno, cuando me duele la cabeza -nunca coincidimos-
porque eres muy frío, excesivamente amable, muy virgen y demasiado persona
como para casarte conmigo, la mala de esta historia que te quiere más que a nada,
te quiero porque no comprendes que no soy como una excepción ortográfica,
aparentemente complicada pero al fin y al cabo memorizable. No.
Sin embargo, te odio, te detesto, te maldigo,
Porque tus besos son un torrente de agua fría cuando tengo una sed enfermiza,
una manta que parece que haya sido creada sólo para adaptarse a mi cuerpo,
porque me tratas como si fuera la otra mitad de esa alma que no encuentras
entre tantos papeles, porque cuando te pierdo siento que muero por la boca,
te aborrezco más que nunca cuando me chillas,
sin delicadeza, cuando tengo miedo,
que siempre me querrás, que siempre seré tu amiga, cómplice, guía, antagonista, alumna, fantasma, esposa, puta, eterna musa de ojos claros
que no olvidas, que quieres que sea la reina de tu casa.

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